¿Por qué sangra la nariz?

¿Sabías que?

Las hemorragias nasales son bastante comunes y, aunque si suceden esporádicamente no debe preocuparnos, resulta molesto e incómodo. Más aún si tienes cierta aversión a la sangre.  

Existen dos tipos de sangrados:

  • Anterior. Se produce en la parte delantera de la nariz, es el más común y se conoce como sangrado espontáneo.
  • Posterior. Los vasos sanguíneos que se encuentran en la parte posterior de la nariz son más grandes y las hemorragias, aunque menos comunes, resultan más peligrosos. Este sangrado es más habitual entre las personas mayores, a causa de la alta presión sanguínea, aterosclerosis (endurecimiento de las arterias), la toma diaria de aspirina, etc.

Como la nariz está formada por una gran cantidad de vasos sanguíneos muy pequeños es fácil que sangre. Los principales motivos por los que podemos tener una hemorragia son:

  • Por un golpe.
  • Ambientes secos, que provocan que la nariz se reseque y sangre. Fumar también seca la nariz.
  • Estornudar o sonarse la nariz demasiado fuerte.
  • Los catarros y gripes irritan la nariz.
  • Rascarse o hurgarse con demasiado ímpetu.
  • Causas patológicas: hipertensión arterial, rinitis alérgica, infecciones, aterosclerosis, problemas de coagulación, etc.

Evitar que sangre la nariz 

Qué debo hacer para que pare de sangrar:

  • Primero siéntate, sobre todo si eres sensible a la sangre.
  • Inclina la cabeza ligeramente hacia delante y respira por la boca para que la sangre no pase a la garganta. NUNCA eches la cabeza hacia atrás, porque puedes tragar la sangre y tener náuseas, vómitos e, incluso, diarreas.
  • A continuación, aprieta suavemente la parte delantera de la nariz y, durante cinco minutos, cierra con los dedos las fosas nasales. Si continúa sangrando, espera otros cinco minutos.
  • También puedes colocarte una bolsa de hielo o paños fríos sobre el tabique nasal, ya que contribuirá a que los capilares se contraigan.

Cuando la hemorragia esté controlada, ten mucho cuidado de no darte un golpe de nuevo o moverte de manera brusca. Tampoco cojas peso durante un rato para evitar que el esfuerzo reproduzca de nuevo el sangrado.

IMPORTANTE: Si no logras detener la hemorragia o es muy abundante, acude a urgencias. Y si te sangra la nariz con demasiada frecuencia, consulta al médico.